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VIEQUES: ECOLOGIA ASEDIADA

VIEQUES: AN ECOLOGY UNDER SIEGE

By Robert Rabin, Vieques Historic Archives

The most alarming contaminating factor in Vieques, and also the oldest, historically, is the U.S. Navy. The fifty years that the Navy has been operating in Vieques can be classified as "a half century of environmental disaster."The Puerto Rican environmentalist Dr. Neftalí García, in his work, "Historical and natural Consequences of the U.S. Navy Presence in Vieques," affirms that the military practices have produced serious destruction of the "mangroves, lagoons, beaches, coconut groves and other natural resources (...) the Navy destroyed the coco groves of Bahía Tapón, Bahía de la Chiva, Pnta Brigadier, Puerto Negro, Puerto Diablo and has begun the destruction in other areas like Bahía Salinas del Sur."

Professor José Seguinot Barbosa, Director of the Geography Department of the University of Puerto Rico at Río Piedras, in his study entitled, "Vieques, the Ecology of an Island Under Siege" (1989) maintains that "the eastern tip of the island (where the Navy carries out its bombing practice) constitutes a region with more craters per kilometer that the moon." In the same work, Seguinot states that "the destruction of the natural and human resource of Vieques violates the basic norms of international law and human rights. At the state and federal level the laws pertaining to the coastal zone, water and noise quality, underwater resources, archaeological resources and land use, among others are violated."

The Viequense chemical engineer, Rafael Cruz Pérez, in an article entitles, "Contamination Produced by Explosives and Residuals of Explosives in Vieques, Puerto Rico," (Dimensión, Magazine of the Association of Engineers and Surveyors of Puerto Rico, Year 2, Vol. 8 Jan. 1988) describes three sources of contamination that result from the Navy's activities in Vieques: 1) the chemical composition of the missiles' charge and the composition of the reaction; 2) the particles of dust and rock that are thrown into the atmosphere as a result of the projectile's impact or of the explosions; 3) metallic residues left by the projectiles when they fragment, as well as the scrap iron used as targets in the bombing area.

Cruz is an environmental consultant with vast experience in the field. He was an artillery officer in the US Army and worked in Vieques studying the environmental effects of the artillery practices that are conducted there. He describes the situation of Cerro Matías and other adjacent sectors (the Navy's bombing zone) like a "battlefield during the First World War, where the ground and a great part of the vegetation has been reduced to dust (...) you see the bomb fragments and pieces, as well as the bombs that didn't explode (...) scrap iron that is used as targets (...) Cerro Matías can be considered in its fundamental characteristics as a giant deposit of solid waste."

The Viequense engineer adds in his article that "according to the information provided by the US Navy, this material is never removed, instead it is detonated or simply covered over with dirt (...) As a result of the effects of the explosions, the sea breezes and natural atmospherization, the metal's are oxidized or decomposed changing in an accelerated form into products that contaminate the environment. In the same study we find (...) that the concentration of the contaminants (TNT, NO3, NO2, RDX and Tetryl) in the sources of drinking water in the towns of Isabel Segunda and la Esperanza, are the same or similar to those found in the ponds and lagoons in the bombing area in Cerro Matías. The study does no explain how these substances reach the water sources, located more that fourteen kilometers from the bombing area."

"It is clear from all the above," the author points out, "that components resulting from the explosions in the bombing area in the eat of Vieques are transported by diverse mechanisms toward the civilian area in the center of the island (...) In the case of the explosion of pieces of artillery, missiles and bombs, there exist various factors which directly or indirectly, increase the facility of movement of these contaminants (...) The cloud of contaminants generated by an explosion is dispersed by the effects of the prevailing winds in the explosion area (...) the fine particles become part of the atmosphere, and are transported through the air over great distances (...) we find that the effective concentration of particles over the civil area of Vieques exceeds 197 micrograms per cubic meter and therefore exceeds the legal federal criteria for clean air."

The scientific studies confirm what every Viequense knows from experience: that the presence and activities of the US Navy result in an environmental crisis with serious consequences fro the human and physical geographic health. An obvious solution will be to end the overwhelming source of contamination in Vieques: US Navy out of Vieques!

(Translation to English by US/Puerto Rico Solidarity Network for publication in Puerto Rico Update)

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VIEQUES: ECOLOGIA ASEDIADA

Por R. Rabin

El factor contaminante más alarmante y de más largo historial en Vieques es la Marina de Guerra de Estados Unidos. Los cincuenta años que lleva la Marina operando en Vieques pueden clasificarse como "medio siglo de desastre ambiental."

El ambientalista boricua Neftalí García, en su trabajo, Consecuencias históricos - naturales de la presencia de la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques, afirma que las prácticas militares han producido grave destrucción a los "manglares, lagunas, playas, cocoteros y otros recursos naturales...la Marina arrasó los cocoteros de Bahía Tapón, Bahía la Chiva, Punta Brigadier, Puerto Negro, Puerto Diablo y comenzó la destrucción en otras áreas como Bahía Salinas del Sur."

El Profesor José Seguinot Barbosa, Director del Departamento de Geografía de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, en su estudio titulado, Vieques, ecología de una isla acosada (1989), sostiene que "la punta este de la isla (donde la marina realiza sus prácticas de bombardeo) constituye una región con más cráteres por kilómetro cuadrado que la Luna." En el mismo trabajo plantea, el distinguido geógrafo puertorriqueño, que "la destrucción de los recursos naturales y humanos de Vieques se lleva a cabo violando las normas básicas del derecho internacional y de los derechos humanos. A nivel federal y estatal se violan las leyes de manejo de zona costanera, de calidad de agua, de ruido, de recursos subacuáticos, recursos arqueológicos y de uso del terreno, entre otros."

El ingeniero viequense, Rafael Cruz Pérez, en un artículo titulado, "Contaminación producida por explosivos y residuos de explosivos en Vieques, Puerto Rico (Dimensión, Revista del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico, Año 2, vol. 8 Enero, 1988) describe tres fuentes de contaminación que resultan de las actividades de la Marina en Vieques: 1) los compuestos químicos en las propias cargas de los proyectiles y los compuestos de reacción de los mismos; 2) las partículas de polvo y roca que puedan ser expedidas a la atmósfera como resultado de impacto o de la explosión de los proyectiles; 3) los residuos metálicos dejados por los proyectiles al fragmentarse, al igual que la chatarra utilizada como blanco en el área de tiro.

El ingeniero Cruz, es consultor ambiental con vasta experiencia en el campo. Fue oficial de artillería en el ejército de los Estados Unidos y trabajó en Vieques estudiando los efectos en el ambiente de las prácticas de artillería que allí se conducen. Presenta la situación de Cerro Matías y sus sectores adyacentes (el área de tiro de la Marina) como "un campo de batalla durante la primera guerra mundial, donde el suelo y gran parte de la capa vegetal han sido reducidos a polvo. (...) se notan fragmentos y porciones de proyectiles, al igual que proyectiles que no estallaron (...) chatarra que es utilizada como blanco (...) el Cerro Matías puede ser considerado con sus características fundamentales como un depósito gigantesco de desperdicios sólidos."

El ingeniero viequense añade en su artículo que, "de acuerdo a información provista por la Marina de los Estados Unidos, este material nunca es removido, sino que es detonado o simplemente tapado con tierra...Bajo los efectos de explosiones subsiguientes, las brisas marinas, y la meteorización natural, los metales son oxidados o descompuestos convirtiéndose en forma acelerada en productos de lexiviación que pasan a contaminar el ambiente."

"En dicho estudio se encuentra...que la concentración de estos contaminantes (TNT, NO3, NO2, RDX y Tetryl) en las fuentes de agua potable en el pueblo de Isabel Segunda y la Esperanza, son iguales o similares a las encontradas en los charcos y lagunas del área de tiro en Cerro Matías. El estudio no explica cómo estas substancias llegaron hasta estas fuentes de agua, ubicadas a más de catorce kilómetros del área de tiro."

"Es claro de todo lo anterior", señala el autor, "que componentes resultantes de las explosiones en el área de tiro al este de Vieques son transportados por diversos mecanismos hacia el área civil al centro de la isla (...) En el caso de explosiones de piezas de artillería, cohetes, o bombas, existen varios factores que, directa o indirectamente, incrementan la facilidad del movimiento de estos contaminantes...La nube de contaminantes generados por una explosión, es dispersada por el efecto de los vientos reinantes en el área de la explosión (...) las partículas finas pasan a ser componentes de la atmósfera, y son aerotransportados por grandes distancias (...) encontramos que la concentración efectiva de particulados sobre el área civil de Vieques, excedería los 197 microgramos por metro cúbico y por lo tanto los criterios federales de la ley de aire limpio."

Los estudios científicos confirman lo que cada viequense sabe desde nacido: que la presencia y las actividades de la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques resultan en una crisis ambiental con graves consecuencias para la salud de nuestra geografía física e humana. Una solución obvia acabará con esta fuente sobresaliente de contaminación en Vieques: ¡que se vaya la Marina!

(Publicado en Isla Nena, septiembre, 1990)

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