Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques

Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques
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Vieques, Puerto Rico 00765 
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Información reciente sobre el CPRDV y lo que esta pasando en Vieques.


Declaración de Robert Rabin Ante los escombros de La Casa del Francés

Domingo, 21 de agosto de 2005



A las 3 de mañana del pasado jueves, doña Adrienne Adams llegó frente a
nuestra casa en el Barrio Esperanza con el grito: “!pegaron fuego a la
Quinta… pegaron fuego a la Quinta!” Nilda y yo nos levantamos, salí para
asegurarme quién era y qué gritaba. Era uno de esos gritos en la madrugada
que nadie quiere escuchar: el grito de la desesperación. Era como si nos
hubieran dicho que habían pegado un tiro a alguien querido. La mente busca
la manera de protegerte del choque emocional y se piensa, “… bueno… tal vez
fue un tiro y está mal herido, pero tiene que estar vivo…” y con ese
pensamiento uno se viste, se monta en el carro y llega al hospital,
esperando que tu energía mental puede, milagrosamente, salvar la vida del
herido.



Llegué al fondo de la calle nuestra que colinda con la de Adrienne y vi en
el cielo, por encima de La Casa del Francés, una luz que contenía la energía
de cien años de historia viequense. Me quedé petrificado, sentado en el
carro. Di la vuelta de la finca adyacente a la Casa del Francés – “la
Quinta” la llaman la gente mayor del vecindario – y entré por un camino de
tierra que da acceso directo a la Casa. Habían dos camiones, creo – por lo
menos uno – de bomberos … no vi a nadie… y si hubiera alguien frente a mi no
lo hubiera visto porque mis ojos quedaron fijos, casi hipnotizados, al techo
de la Quinta envuelto en una enorme bola de fuego.



Bajé del carro muy conciente ya de que ningún pensamiento podía salvar a
este queridísimo amigo, a este muy especial recinto del pasado que me dio
las primeras lecciones sobre la riqueza cultural de Vieques. “Me crié” en
esa casa … o sea, mi crianza viequense, mis primeros dos años aquí,
1980-81, viví en La Casa del Francés. Dormí en cada cuarto, dentro de la
casa y en los ‘cuarteles’ para los empleados. Estuve en el techo y debajo
del balcón; pasé noches maravillosas en la terraza-comedor, en la barra, en
la piscina, en el traspatio que colinda con la casa de Adrienne, debajo de
los arboles de goma en el patio del frente, ante los misterios del altar en
la entrada del lugar. Fue mi primer privilegio de estos veintiséis años de
vida privilegiada en Vieques, aquel privilegio de vivir en y conocer y amar
este monumento de otros tiempos.



Esa noche de intensos anaranjados y nubes blancas repletas de cucubanos
hechos de fuego y cenizas, no pude salvar la vida de este ser querido que me
dio albergue en mis primeros años viequenses. Me quedé paralizado en la
esquina de la Casa, frente a la entrada techada que antes, cubierta con
jazmín, te guiaba con perfumes directamente a la barra que tendía no con
mucho expertise… pero con inmensa felicidad. Me quedé estupefacto ante la
ferocidad de las llamas que cubrían cada pulgada del techo de latón. No
pude dejar de mirar con una ferocidad similar en los ojos, mientras ese
maldito fuego consumía las entrañas de la Casa. Vi lágrimas de fuego gotear
de las vigas de la estructura y lloré.



Recordé que durante esa misma tarde, la Marina había practicado la
detonación abierta para deshacerse de las bombas sin explotar. Y esa noche,
pensé, otros había practicado la quema abierta equivocando la Casa del
Francés por la zona de tiro, o tal vez no fue ninguna equivocación.



Los dueños actuales de esta propiedad son responsables por la muerte de La
Casa del Francés. La compañía Brambilla Associates, especuladores
internacionales con sede en Nueva York, compraron esta casa y son los únicos
responsables por su seguridad. Fallaron! Criminalmente, fallaron!
Abandonaron la casa; dejaron la casa sin vigilancia, sin luz, sin nada de
calor humano.



Querián, según su propuesta, convertir ese glorioso monumento histórico, ese
pedazo tan caro del patrimonio arquitectónico viequense, en el lobby de su
mega proyecto hotelero. El lobby, damas y caballeros, La Casa del Francés
la querían convertir en un lobby para un proyecto de hoteles, condominios,
campo de golf y marina y un proyecto de bienes raices. Y nuestra Casa del
Francés la querían para decorar la entrada de su mundo maravilloso, su nuevo
Vieques, para millonarios ‘only’.



Durante dos años hemos gritado y protestado y escrito y llamado y dicho que
La Casa del Francés es patrimonio viequense y había que defenderla.
Fallamos! Fuimos al Instituto de Cultura con nuestras preocupaciones, solo
para descubrir que también lo compraron. Fuimios al Gobierno Municipal, al
Alcalde, a la Legislatura, hicimos pegadizos y carteles y programas de
radio. Pero fallamos!! Hace poco venimos con cuatro miembros de la
Asamblea Municipal para investigar las condiciones de la Quinta. Quedaron
patidifusos ante el horrible abandono y la total falta de vigilancia. No
pudimos entender como los dueños que tanto decían que amaba el lugar, amaba
a Vieques… “… queremos crear mil empleos para los viequenses…” como era
posible que abandonara este maravilloso espacio y aquella majestuosa
estructura.



Los dueños de esta propiedad y sus allegados son culpables, culpables y cien
años culpables por haber abandonado La Casa del Francés, dejándola sin
mantenimiento ni vigilancia y posibilitando así la gran tragedia que
padecemos ante nosotros. La muerte de La Casa del Francés no fue por causas
naturales. La mataron.



Ahora, debemos ver esta muerte en agosto como una advertencia: Luchemos
por un desarrollo económico en manos del pueblo. ¡Que las cenizas de La
Casa del Francés nos ayuden a aclarar la mente y evitar que los cuentistas
inversionistas nos llenen la cabeza con historias de dinero y trabajo! ¡No
necesitamos megaproyectos hoteleros ni campos de golf para crear empleos
para nuestra comunidad!



Queremos muchos, muchos hoteles y otros negocios para el turismo: pero en
manos viequenses. Queremos pequeños hoteles en todos los barrios, y
restaurantes y alquileres de carros y de bicicletas y proyectos en la bahía
bioluminiscente y en las zonas ahora ocupadas por guardias armados con
uniformes federales, queremos proyectos de eco turismo y areas de visita
bajo la vigilancia y la protección de este pueblo y no de los primos
hermanos de la Marina.



¡Que luchemos y defendamos todos los recursos naturales y culturales de
Vieques ante la avaricia, la ambición, la codicia de aquellos que han
llegado y los que vendrán deseosos de apoderarse de las cosas nuestras, de
las playas y los montes, de las ruinas de las centrales, de las vistas
hermosas, del viento y del sol y todo para venderlo al mejor postor!



¡Que la muerte de La Casa del Francés nos motive a envolvernos más y más en
los asuntos del desarrollo económico! ¡Que las llamas que comieron las
maderas antiguas de esta casona iluminen nuestras mentas para entender como
retomar el control sobre el destino de este pueblo! ¡No permitamos que los
ingenieros inescrupulosos ni sus ayudantes profesionales ni los
inversionistas extranjeros ni los del patio conviertan a Vieques en un lugar
de otros, para otros, donde nuestra gente quedará como sirvientes en su
propia tierra. Miremos bien a St. Thomas, a St. Croix, St John, a Culebra.
Ya esos pueblos vecinos perdieron el poder de decidir las cosas del presente
y su futuro pertenence a otros. O miremos más de cerca: el malecón, los
hoteles y restaurantes; al Pilón, la Llave y hasta los Bravos de Boston y
Villa Borinquen. Este pueblo tiene la capacidad de compartir con otros, con
amor y cariño, con otros que vienen en forma respetuosa a convivir con
humildad y agradecimiento por el privilegio de utilizar las bellezas de este
lugar que pertence, por derecho natural, al pueblo viequense y las futuras
generaciones. Pero este pueblo también tiene la capacidad de indignarse y
de no permitir que lo desplacen, que lo marginen, que lo conviertan en una
minoría sin voz ni voto en su propia tierra.



Trabajemos con la Asamblea Municipal para agilizar la expropiación de los
restos de la Casa del Francés, de este espacio histórico nuestro, para
utilizarlo en la creación de un proyecto comunitario de turismo cultural e
histórico.



Exigimos la reconstrucción de una casa-réplica, pago por quienes permitieron
la destrucción de la casa original.



La Casa del Francés es nuestra. Rescatémosla!

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