A Vieques

A Vieques
Por Guillermo Rivera Colón

Ay, que te vieran mis ojos
de mar en la blanca orilla;
Morropó de rojo barro,
Bastimento de mi vida,
en la mano de mis amores
verde de limo en la quilla.

En la mano tengo un sueño
dorado de aquellos días;
dolor que sangró y que sangra
rojo de sangre en la herida,
y cuando te veo de nieve
en la espuma diamantina
te quiero más que otros tiempos
en la verde maravilla
del dosel de tus palmares,
de la ola cristalina,
del heráldico fortín
que descansa en la colina
y en la roja chimenea
que tiene Santa María.

Te quero, tierra, te quiero
en la escama diamantina
que pone temblor de luces
en las aguas intranquilas.
Verde te quiero de algas
y de limo revestida
en Juan Carlos, Playa 'e' Muertos,
en Coffí y La Lanchita,
y al mirarte y al amarte
te quiero en la blanca cinta
quel contorno de tus playas
pone al verdor de tu euritmia.

Te quiero en el sol canela
que viste de oro a Salinas
te quiero en el Tamarindo
que vió zumbar la chiringa
de mis infantiles sueños
y mis pueriles orgías.
Te quiero en el mar que brama
y te sueño en la bahía,
y te quiero en el reloj
que se yergue en La Alcaldía
y más en la tumba triste
donde se hace tierra y flor
el alma del alma mía.

Te quiero, tierra, te quiero
en la rosa y en la espina
como si tuviera mi alma
la triste melancolía
que tiene Caballo Blanco
de no llegar a tu orilla.

Ay!, Vieques si tú supieras
lo que sufro en mi agonía
¡Cómo te pusieras triste
de pena en la pena mía!

Lancha que llevas mis sueños,
soles que queman mi vida,
nasa que quiso coger
en las rocas coralinas
el pez aureo de un cantar
y sólo pescó una anguila!

No me alumbres, Morropó,
que ya mi barca está herida.
Pez de brillante color,
mis redes están perdidas
en el fondo de la mar
al puñal de la perfidia.
¡No me alumbres, Morropó,
porque me amargas la vida!

Ay! que te vieran mis ojos
del mar en la blanca quilla!
Ay, que no te vieran más
Ay, que no te vieran, isla,
y que en el sueño de ayer
quedara mi alma perdida,
que esta lágrima de fuego
no me queme las mejillas!

 

 

De Vieques Antiguo y Moderno, 1947 J. Pastor Ruiz

Regreso a Poesía