Por Iris N. Robles
Isla nena, isla bella
isla de mi corazón
de rodillas hoy yo vengo
a implorar tu perdón.
Perdóname,te suplico,
porque ignorante yo estaba
de todo el sufrimiento
que a tu pueblo le causaban.
Pero por fin desperté
y aquí estoy, mi isla nena,
vengo a brindarte la sangre
que me corre por las venas.
En tu suelo no nací
pero
hoy te siento mía
y
sin pensarlo dos veces
mi
vida por tí daría.
Nací
en la isla grande
en
la ciudad señorial,
pero
lejos me marché
que
tristeza,que pesar.
Y
aunque lejos hoy me encuentro
de
tus playas,de tu suelo,
algún
día volveré
porque
te amo, te quiero.
¿Que
te hacen,isla bella?
¿Te
maltratan sin pensar;
que
tu belleza tan grande
patrimonio
es nacional?
Que
son buenos,dicen muchos,
los
que daño a tí te causan,
que
necesitan tu suelo,
que
es un deber de la patria.
Grítales
que no es verdad
que
los tienen engañados
que
despierten de ese sueño
como
yo ya he despertado.
Diles
que se están lucrando
los
que tu suelo alquilan
a
las naciones del mundo
para
que a tí te destruyan.
Vienen
de Latino América
y
nuestros hermanos son,
a
darnos la puñalada
en
medio del corazón.
Despierten
ya, mis boricuas,
unámonos a la lucha
porque
nuestro paraíso
nos
llama,nos necesita.
No
se trata aquí de odio,
no
hay odio al americano;
se
trata de dignidad,
pues
todos somos hermanos.
Mujeres
y hombres valientes
nunca
a tí te faltarán,
que
sin miedo ni temor
sus
vidas por tí darán.
Valientes
son tus soldados
generosos
y aguerridos,
luchan
a muerte por tí
y
jamás serán vencidos.
Isla nena, isla bella,
no
me canso de llorar;
al
mirar como te hieren
y
no poderte ayudar.
Ayudar
en el sufrimiento
que
padezes día a día
Y miro ese genocidio
Que es una gran cobardía.
Tranquilízate alma mía,
Porque temblando estás;
Vuela alto, llega al cielo,
Lleva al padre mi pesar.
Dile que te has remontado
al firmamento, hacia él;
para que extienda su manto
y refugiarnos en el.
Y regresa presurosa
con las nubes a rescatar,
a mi isla que se muere;
porque la quieren matar.